Los engaños de la percepción

06 Julio 2016 - Fundamentos teóricos
Los engaños de la percepción

¿Cómo pueden engañarnos con tanta facilidad los trucos de magia? ¿Sabes en qué se basan nuestras ilusiones de percepción? ¿En qué pueden influir estos factores en tu día a día?

Susana Martínez-Conde, es neurocientífica y directora del laboratorio de Neurociencia Visual del Instituto Barrow (Phoenix). Según esta coruñesa afincada en EEUU, los trucos de magia dependen de la capacidad de canalización de la atención de los espectadores de cada mago. Y, a partir de ahí, plantea que “el mayor misterio de la magia está en nuestro cerebro”. Es decir, nuestro cerebro procesa la información visual y construye la experiencia subjetiva a la que nosotros llamamos realidad. A Martínez-Conde le interesa el estudio de los trucos de magia porque afirma: “manipulan nuestra conciencia”.

Los trucos buscan romper la relación normal causa-efecto. Por ejemplo, si el mago toca el conejo con la varita y éste desaparece, el espectador cree que la causa de la desaparición es el toque con la varita. Al mismo tiempo, los magos manejan a la perfección la dinámica tensión-relajación a la inversa: cuando generan tensión no hacen nada y en cuánto ésta cae y el público se relaja, es entonces cuando actúan. Nuestra atención se acaba centrando en el momento que percibimos que puede haber acción y, aún sabiendo que es un truco el cerebro responde a los estímulos.

La clave se encuentra en cómo tenemos estructurada nuestra percepción predictivamente.

Hasta hace poco se consideraba que la ilusión era un error de la percepción pero estudios recientes demuestran que no son excepción sino regla. “La única realidad con la que convivimos de verdad es una simulación creada por nuestro cerebro que a veces coincide con lo real y a veces no”. Más que percibir, reconocemos lo que vemos según la información que ya tenemos.

De hecho, existe un dato neuroanatómico muy significativo, las conexiones cerebrales que llevan información del cerebro a los ojos son mucho más numerosas y amplias que las conexiones de la retina y la pupila con el cerebro. Es decir, cuando vemos, actúa más nuestro sistema de interpretación y reconocimiento que realmente nuestros organos sensoriales.

Nuestras experiencias siempre vendrán determinadas por nuestra forma de ver y entender la vida, por nuestras creencias y las creencias de nuestro sistema familiar.

Para poder ver la realidad que nos rodea es fundamental, necesario y obligado tomar conciencia de los filtros a través de los cuales percibimos. Confiar y tomar por buena nuestra percepción es una forma de engañarnos que nos mantiene atados a bucles de comportamiento y nos impide evolucionar y cambiar nuestra vida.

Hay una frase que dice "Razonar es buscar razones para seguir pensando lo que ya pensaba", todas las formas de ver el mundo son funcionales y adaptativas si propician nuestro bienestar. Si no nos hacen ser felices cabría preguntarse ¿en qué me sigo engañando para no ser feliz?

 

"Lo que vemos, oímos y sentimos se basa en lo que esperamos ver, oír y sentir”.
 
Susana Martínez-Conde.

 

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